Ídolo

Ídolo
Morrissey

jueves, septiembre 07, 2006

Yo, la peor de todas

Parafraseando a Sor Juana

Al que ingrato me deja, busco amante
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata;
maltrato a quien mi amor busca constante.

Al que trato de amor, hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata;
triunfante quiero ver al que me mata,
y mato al que me quiere ver triunfante.

Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.


Pero yo, por mejor partido, escojo
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo.


Yo a estas alturas podría enamorarme de Cualquiera. Un Cualquiera con mayúsculas, megalómano y grandilocuente para volverme chiquita a su lado e ir desapareciendo poco a poco. Siendo que acepto todas las condiciones de mi encierro y me someto a un régimen chato, entonces podría fácilmente digerir cincuenta órdenes y evacuarlas por las noches sin el menor ruido. Ese megalómano de quien al parecer se enamoró Sor Juana, era Dios, pero no se lo crean todo, pues estoy siendo apócrifa y apologética. No pretendo desbaratar a punta de herejías, siglos de manoseado cuestionamiento espiritual. Busco simplemente el paralelo, que por demás suena filático -así es Javier-.
Ahora, en aquella carta que jamás sabremos si es realmente servil o acaso tapaba una soberbia implacable, me escondo por lo bajo. ¿Altar o basurero? Se puede ser tan pretencioso y ampuloso en ambas orillas. Frente a frente. De igual a igual. Jactarse de estar sobre el promedio o bajo el promedio puede cubrise de amor propio en el primer caso y de falta de autoestima en el segundo. Pero siempre habrá una postura demostrativa. Prefiero ser nada. Y no es ataque a la Sor, ella lo sabía muy bien, simplemente dió a sus juzgadores lo que querían: Derrota. Pero lo que ellos no sabían es que dentro de esa aparente derrota se encondía un ego kilométrico... Yo, la peor de todas... engloba el mundo esa frase.
Ahora, la ignorancia está en no saber distinguir ambos picos y en creer que, o se está escalando la misma montaña todo el tiempo, o se está cayendo entre riscos y peñascos constantemente. I read the news today oh boy. Por eso Adrián prefirió tomarse 314 aspirinas para así terminar de resbalar o de escalar, que es lo mismo.Oh Adrián, siempre me han gustado los post mortem, pero ésta vez tengo una gran inquietud: ¿Vomitaste sangre? En el artículo solo decía que tuviste convulsiones y que luego te sobrevino un paro respiratorio. No quisiera ser testigo de ensoñación, pero mi cabeza no puede dejar de repetir los espasmos en la camilla y el estertor último de tu golpe contra las rocas. Mente amarillista.
No hay nada peor que ser la peor de todas... Nadie nunca estará debajo tuyo Sor Juana. Sin sangre.

9 comentarios:

Micifús dijo...

Probablemente Sor Juana había alcanzado la conciencia de lo absurdo y constantemente se suicidaba moralmente para continuar viva entre la paradoja de ser prisionera en su libre amor a Dios.

Micifús dijo...

Me encanta ese poema. maravilloso.

********

Dalila dijo...

A mi también

Jessika dijo...

Dalila: Muy chévere tu blog, he leído un poco de todo lo que has escrito, pero este post en particular me llamó la atención. Hablas sobre un chico que se suicidó (que en paz descanse), y te intriga saber con más detalles cómo fue su final. "Mente amarillista", te defines tu misma. Me recuerda al cuento "Un hombre muerto a puntapiés", de Pablo Palacio, en donde el autor así mismo genera este cuento en base a la reconstrucción de una crónica roja real. Supe de un artista ecuatoriano que publicó la adaptación de este cuento en el diario "El Extra", como sabrás, la prensa más amarillista del país. El chiste era que él lo adaptó para que pareciera un hecho reale, hechos de nuestra diaria crónica roja.
Me parece también que en tus análisis y escritos te interesan abordar temas de muerte y violencia, como cuando tocaste la película brasileña sobre el chico que secuestró un bus, ¿no?. En todo caso, disfruto de tus escritos.
Un besito y sigue con tu blog.Jessika

Dalila dijo...

Gracias Jessika,
Me anima mucho tu comentario. Sí, en efecto me interesan ciertos temillas como los que tu has nombrado y por ahí se me notarán ciertas fijaciones.

Lo de Pablo Palacio (Pablo amado) me parece una buena acotación. Sí, es casi un atisbo de lo que él hizo al reconstruir de una manera tan vanguardista (para la época) un hecho de crónica roja.

Supe lo de la adaptación de cuento, fue parte de un proyecto de insesrción del arte en la esfera pública. Pero ello, a más de cumplir su cometido, dejó algo más: La circularidad del relato. Regresó al hombre muerto a puntapiés, a las entrañas a donde pertenecía, en un caso de forward temporal digno de una obra de ciencia ficción.

Saludos,

Dal.

Eduardo Varas C dijo...

Dal, es en esa estado de violencia en el que se gestan las cosas. La vida es violenta, el pensamiento es una descarga en el cerebro, leer 'Las trampas de la fe' de Paz es un acto violento que nos pone frente a ese absurdo del conocimiento. No hubo más que catalogarse como la peor...

¿No hay más?

Juana Inés, nunca he encontrado mujer como ella...

si lo hago no la suelto

Dalila dijo...

Ay Eduardo, si te contara por qué tomé esa frase de Sor Juana Inés...

Eduardo Varas C dijo...

Dale, cuenta...

eli y guille dijo...

perdón mi ignorancia, pero podrías aclarar el origen de esa frase "yo, la peor de todas· de Sor Juana?? Es de una carta? de un poema? No logro encontrar info fidedigna al respecto... gracias!